He dejado el gas y la ventana abiertos, con intenciones de drogar esta ciudad que camina cabizbaja sin interés por encontrar los labios desde los que se exhalan las nubes, con la mirada inmersa en una pantalla, aleccionando títeres, alienando mentes...
Tú, sin embargo, cubres tus ojos con los párpados y haces de la autopista un pentagrama sobre el que descansar mi espalda, por ti no le tendría miedo a nada, sentir la velocidad de los coches a cada lado de mi cuerpo mientras suena tu música en mi cabeza, no le tengo miedo a nada... Tus palabras, con vistas a las montañas, dejan un campo de lavanda amplio meciéndose con el viento hacia los lados, puedo ver el mar desde tu recuerdo, figurar tu pecho apoyado en mi espalda mientras me atas a las cuerdas de tu guitarra y conviertes mi sonido a palacios derrumbándose en belleza, hacerme pasar de ruinas a monumentos en una ciudad en la que la soledad degrada mis colores y hace de mi un arco en escala de grises con el iris bañado en lluvia sin sol de fondo. Tú haces brillar el agua en los charcos, eres la tormenta sobre el océano, la vida brotando desde el fondo de la sensación de muerte cuando inhalo alcoholes para evitar pensar, eres el placer de las drogas de colores, dilatas mis pupilas cuando apareces en mi mente y me dejas ver más que palabras, escuchar los sonidos que se ocultan en las canciones...
Te miro y veo fuego entre glaciares, incapaz de ser multitud, posees un encanto único y original, una estela en forma de huellas sobre la arena, pero no te sientas frustrado porque muchos de ellos nunca verán lo que yo veo, incapaces de reproducir mis palabras, la forma en la que te miraría admirando cada esquina de tu cuerpo, cada vértice que sale de tu arquitectura, propio en ser punto de apoyo para mi centro de gravedad, posaría mis ideas sobre las tuyas, leer en braille lo que tu piel dice, no dejar espacio para el humo entre tú y yo, no dejar que la música se detenga, que la luz irrumpa por la ventana, ser una sombra en tu pared, un reflejo en el cristal de tus cuadros, un espacio ocupado al otro lado de tu cama...
Quiero encender el mapa de nuestras venas, hacerlo brillar como neón azulado, enlazar nuestras estructuras y hacer que se fundan todas las bombillas del bloque. Dejar Madrid a oscuras para ser luz y sonido, música, viento, para mecer la lavanda de los campos frente a las montañas, para que cuando levanten la mirada vean que las nubes son humo blanco que exhalas y que el cielo sale de tus labios.
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miércoles, 4 de mayo de 2016
domingo, 6 de marzo de 2016
Desastre natural
No recordaré tu nombre, el color de tus ojos ni la textura de tus paredes, aunque pase una tarde contigo, aunque me invites a una copa y me sonrías mirándome a los ojos, hablando de nimiedades, haciendo parecer tu vida algo más interesante... No obstante, me encanta tus manos, la forma en que gesticulas cuando me hablas y tu voz... Tu habitación era un bosque con guirnaldas luminosas que se tendían entre los árboles, el viento las hacia moverse como la ropa mojada, una hoguera de colores en el centro y tu cielo de noche estaba hecho de linternas a pilas, me encanta la forma en que dudas, tu forzada timidez, tu inexacta seguridad...
Aquí se descosen las camisas, los vestidos... la piel se cubre de tinta y nos hace parecer paisajes, quizás seamos paisajes caminando entre personas que nos admiran y olvidan, tan intenso y simple como una de esas pastillas con dibujos pegada en mi paladar, las palabras se hacen largas intentando salir de mi boca y mis ojos no se mantienen despiertos.
-¿Por qué tornas los ojos en blanco? - porque intento mirar dentro de mi a ver si encuentro algo de luz o de oscuridad, donde todo parezca infinito, sin barreras ni fronteras que encarcelen a mi sombra.
Eres un desastre natural, una tormenta sobre mi desierto, eres un azul eléctrico fluorescente, un color ultravioleta que se siente sin ser visto, tus manos en mi espalda mientras empujo tus sueños bajo la cama y deslizo tu odio fuera de tu mente,
-¿Te has sentido incapaz de sentir nada por nadie alguna vez, nada que no fuese odio, rencor...?, ¿alguna vez te has sentido incapaz de amar?- no sé, quizá, quizá por eso sigo buscando en sus fotografías, intentando encontrar algo que me incendie, algo distinto a este frío ártico que siento solo con pensar en él.
Él es un príncipe tallado en hielo y mi piel es metal fundiéndose. Dice que le odio, que es lo natural en mi... que soy una celda llena de diamantes sumergida en el océano, que a él le falta el aire para salir a buscarme...
Me encontrarás al final de este campo de trigo, donde las montañas dejan de ser una ilusión.
No habrá más historia que contar, no caerán más estrellas en tu vaso a rebosar de saliva que nunca empleaste en hablar conmigo,
No habrán más amaneceres como este, en el que te puedas sentar conmigo en la ventana, sin miedo a caer desde este décimo con vistas al futuro...
Me encontrarás al final de este campo de trigo, donde las montañas dejan de ser una ilusión, suena la misma canción de siempre, me ves caer al horizonte... abatida.
sábado, 27 de febrero de 2016
'Hit me. Just once. I want to feel something'
He despertado con la música en mis oídos, aun maquillada y con nubes de tormenta en mi paladar. Me siento distinta cuando el tiempo se detuvo ayer y hoy sólo quedan humo y ruinas de aquella guerra, es ese sentimiento extraño de ver cómo todo lo que quieres se va, más allá del placer y del mal comportamiento, más allá de las ganas de sonreír y vomitar. ¿Quién no quiere sentirse tan libre que ni sepa qué es la libertad?, me siento obligada a tener sueños que querer alcanzar, reir con seriedad ante las bromas insípidas de todos aquellos que no me importan nada, cuando todo lo que quiero hacer es huir bajo tus sábanas y ver tu cuerpo sobre el mio, igual que se eleva un edificio, subir a la azotea de tus ideas, ver todo este escenario desde tus ojos y sonreír sinceramente.
He golpeado mi cuerpo contra el suelo por confiar que alguno de todos esos estaría tras de mi, sosteniendo lo poco que tengo, pero no... He golpeado mi cuerpo contra tu cuerpo y he dejado caer mis preocupaciones al suelo, el mundo se silencia con la música y este ruido sigiloso que se desliza por tus paredes, no existen sombras que persigan mis pasos, no existe odio ni rencor cuando liberas mis muñecas de las cuerdas que me atan, cuando besas, cuando abrazas...
Salto al vacío desde tu mente y en mi caída intento esquivar tu corazón porque sólo nos haríamos daño, ¿no?, porque todo esto es un juego aunque yo vaya perdiendo y te engañe mi actitud desenfadada. Mis cartas están en blanco. Mis monedas carecen de valor. Hago mis apuestas, sólo tengo cicatrices aunque tu no las aprecies porque han ido sumergiéndose en mi cuerpo, desapareciendo lento como un baile lento a la luz de tus planes de futuro y esperanzas rotas, desilusiones, desconcierto... Baila lento.
Quiero dejar de ser yo, dejar de verme en los reflejos, dejar de escuchar mi propia voz... Quiero verte caminar por la calle y no saber quién eres, qué eres capaz de hacerme sentir... Quiero volver a verte y decirte lo mucho que me has cambiado porque en alguna parte de mi has encontrado la culpa que escondían años de 'no me importa absolutamente nada excepto...' y ese rencor acumulado y los has echado, fuera de mi pecho, siento mis cicatrices florecer, vuelvo a llorar de nuevo, a sentir cómo he muerto tumbada en la bañera, desangrando mis brazos, empalidezco y pierdo la poca luz que brilla en el cielo de mi boca...
Volver a verte y saltar desde tu mente al vacío.
He golpeado mi cuerpo contra el suelo por confiar que alguno de todos esos estaría tras de mi, sosteniendo lo poco que tengo, pero no... He golpeado mi cuerpo contra tu cuerpo y he dejado caer mis preocupaciones al suelo, el mundo se silencia con la música y este ruido sigiloso que se desliza por tus paredes, no existen sombras que persigan mis pasos, no existe odio ni rencor cuando liberas mis muñecas de las cuerdas que me atan, cuando besas, cuando abrazas...
Salto al vacío desde tu mente y en mi caída intento esquivar tu corazón porque sólo nos haríamos daño, ¿no?, porque todo esto es un juego aunque yo vaya perdiendo y te engañe mi actitud desenfadada. Mis cartas están en blanco. Mis monedas carecen de valor. Hago mis apuestas, sólo tengo cicatrices aunque tu no las aprecies porque han ido sumergiéndose en mi cuerpo, desapareciendo lento como un baile lento a la luz de tus planes de futuro y esperanzas rotas, desilusiones, desconcierto... Baila lento.
Quiero dejar de ser yo, dejar de verme en los reflejos, dejar de escuchar mi propia voz... Quiero verte caminar por la calle y no saber quién eres, qué eres capaz de hacerme sentir... Quiero volver a verte y decirte lo mucho que me has cambiado porque en alguna parte de mi has encontrado la culpa que escondían años de 'no me importa absolutamente nada excepto...' y ese rencor acumulado y los has echado, fuera de mi pecho, siento mis cicatrices florecer, vuelvo a llorar de nuevo, a sentir cómo he muerto tumbada en la bañera, desangrando mis brazos, empalidezco y pierdo la poca luz que brilla en el cielo de mi boca...
Volver a verte y saltar desde tu mente al vacío.
viernes, 12 de febrero de 2016
Oasis
Abro los ojos y te veo, sobre mi, un cuerpo tranquilo y animado, sonriente, tus ojos han abierto los míos de mirarme y es que estoy casi segura de que tienes poderes, no pronuncias mi nombre ni las palabras 'te quiero', pero me haces sentir viva, más viva que quienes si lo hicieron. En tu refugio del mundo no existe un lugar para mis miedos, me olvido de quién soy para ser tuya y aquí los recuerdos ni vienen ni se van de mi mente. Eres un oasis de nirvana entre el polvo levantado en esta guerra, un horizonte tranquilo sobre el que reposar mi mirada, eres el océano cubierto de pétalos con el que soñaba, yazco sobre ti inmóvil y no hay tormenta capaz de hundirme.
La oscuridad y el silencio, todo está tranquilo, sólo escucho tus latidos con mi cabeza apoyada en tu pecho, acaricias mi cabello y mis brazos, con tus manos me dibujas cómo una silueta semidesnuda junto a ti en la cama. Te miro y sonrío, mi sonrisa te hace sonreír, me miras, me besas y parece que eres capaz de sacar de mi el rencor y el odio, toda la tristeza que me ha inundado por dentro, toda esta oscuridad deja de serlo, tú brillas y me iluminas, me haces relucir sobre el escenario cuando canto para todos esos desconocidos, sólo son sillas vacías y tú al fondo aplaudes... Me haces brillar y tener voz cuando subo al estrado y leo mis párrafos, hablo de ti y lo sabes, y te encanta... Por eso lo hago.
Estoy sentada al final de la cama, giro mi cabeza y te veo dormido, sonrío... Estoy sentada al final de la cama y siento como si en cualquier momento fuese a saltar de un octavo piso. Confío en ti. Tú nunca me harías daño y mis demonios desaparecerán en cualquier momento, pero hasta que eso suceda, verte es cómo mirar el fuego, sentarme en la cama es como estar a punto de saltar al vacío, no encuentro el final de todo esto...
Estoy sola cuando lloro, cuando grito, cuando la soledad me abruma y me abate, cuando buscando la inspiración y sólo encuentro odio, estoy sola, muerta de miedo de decirte que te quiero y que sin ti la vida estará más vacía, estoy sola, feliz de verte a mi lado, sonriente por tus caricias y tus mordiscos, por sentir tus labios en mi espalda, en mi piel, en mis huesos...
Despierto más vacía hoy que ayer, con ganas de volver a verte y quedarme contigo en ese momento, sentir tus sábanas en mi piel, el viento entrando por la ventana, sentir tus brazos rodeando mi cuerpo, acariciando las alas de mi espalda... Bajo los párpados, mis pupilas se dilatan, cierro mis manos, aprieto los puños y clavo mis uñas hasta herirme, extiendo mis brazos y la sangre gotea sutilmente, llevo el vestido que tanto te gusta, el pelo suelo; hoy hace viento, el atardecer me acompaña... Lo siento.
sábado, 6 de febrero de 2016
Rosas plateadas ahogadas en champagne
Aún no sé cómo pagarás todas tus mentiras, ni cómo cobraré todo lo que me debes, todo lo que prometiste se desvanece en mi cabeza y pesa en mis ojos, como cien litros de llantos sumergidos en el agua de esta bañera, como la lluvia en este Febrero nublado y gris, como pasarelas de hielo suspendidas sobre la autopista: yo, descalza, tú al otro lado, mirándome con un cariño que pretende parecer odio e ira, cómo si yo hubiese hecho algo, cuando todo lo que he hecho ha sido caer en mi propio vértigo y hacer desaparecer mis sombras para poder verte más nítido, aunque nunca fue suficiente, claro.
Voy a reconstruirme y hacer de mi piel la frontera de este alma que me habita, cerrar los ojos y dejar caer el agua de mis manos sobre la tinta de mi piel, ser fuerte... O eso digo, para convencerte, claro, porque quizá así me dejes tranquila y pueda encerrarme en mi mente un poco más, lejos de ti, del mundo y de vuestro ruido ensordecedor.
Acaricio el agua con dos dedos, no hay a penas luz y suena en bucle esa canción de Cat Power que tú ni siquiera conoces, no hay ropa que cubra mis cicatrices, llevo un mapa estelar dibujado a boli en el vientre, mi espalda está cubierta por el esqueleto de mis alas, hay flores flotando sobre mi tumba y creo ver a mi enemigo en el reflejo del agua, no sé...
Me dejas sola en el baile, descalza y sin pareja pero nadie se da cuenta y consigo salir corriendo, no he dejado de correr, no he dejado de ser incapaz de sentir algo, de sentir miedo, quiero estar asustada y sentir...
Dijiste que tenía demasiados problemas para poder quererme, que todo lo que sucedió fue mi culpa y que las personas no se van de mi lado, sino que yo las hago huir... Si supieses lo poco que me importa que hables de mi soledad, que me culpes, que me hagas llorar... Yo no lloro. Nunca lloro, sólo me dejo caer en forma de lluvia si traes a mi mente la tormenta.
Tú siempre traes a mi me mente la tormenta.
Tú siempre estás en mi mente.
Tú eres la tormenta.
sábado, 30 de enero de 2016
Vistas al mar
Estoy enferma pero Él cuida de mi, pone mis manos sobre el teclado para que pueda tocar esta melodía de palabras, dice que le gusta leerme, que le hago sentir que soy espejo de las ideas que un día tuvo, tiene o tendrá, dice que mi sonrisa le da esperanza y que mis ojos muestran mi dolor, mi ira y mi odio, entonces se pregunta cómo puedo guardar tanto rencor, dice que estoy rota por dentro y que necesito ser yo quien me repare. Pone el micrófono junto a mis labios, respiro lento y le miro, dice que mi voz silencia la lluvia, quiere oír todas esas palabras tristes salir de mi cuerpo, dice que mi voz es un privilegio, ver las notas flotar y desvanecerse en el ambiente de nuestra habitación, dice que no necesito música ni orquesta, que con mi voz basta.
Estoy enferma pero Él pone el vaso entre mis manos, aparta de mi el cigarro y evita mirarme con pena. Yo siento cómo me consumo y siento cómo arrastro conmigo mis recuerdos, le miro y le sonrío, entonces dice que mis ojos marrones son dunas del desierto, que dentro de mi Él encontró un oasis de paz y armonía.
Él me encontró cuando yo estaba posando sobre mi lengua arcoiris y hadas impregnadas en papeles, bañando mis labios en alcoholes y besos de desconocidos, cuando las pastillas tenían el nombre de cada uno de mis demonios, sus apellidos, sus colores de ojos... Yo nunca dejé de agradecerle a Dios el no ser capaz de recordar los sonidos de las voces, ni el olor de los perfumes o qué sientes cuando te acarician con el dorso de los dedos a un lado de la cara.
Ya no digo 'te quiero' porque constriñe mis venas y me da ganas de vomitar, contrae mis pupilas y siento que el aire escasea... Hay quien dice que yo a Él le amo, otros que nunca dejé de amar a los otros y son ellos quienes me han ido arrastrando, otros dicen que ya vendrán tiempos mejores... aunque los tiempos mejores sólo se van y no vuelven.
Siento el humo al fondo de mis pulmones, siendo el frío de mis venas a través de mi piel y siento el brillo de mis ojos apagarse. Él dice que hay puesta de sol en mi desierto, que la noche está llegando a mi, que ya dejo de ser tormenta aunque fue Él quien me hizo sentir eléctrica y que la lluvia nunca se escuchó tan fuerte.
Estoy enferma y Él no existe.
No tengo palabras que escribir ni voz para cantar.
Estoy muerta, con pulso y aunque respiro, nuestra habitación es sólo mía.
Él no está pero yo le veo, le escucho, le sigo...
My clothes still smell like you,
and all the photographs say you're still young.
I pretend I'm not hurt
and go about the world like I'm havin' fun.
lunes, 7 de diciembre de 2015
Arcade
Sólo se oyen los relojes si hasta el silencio ensordecedor retumba en mi cabeza, no existe miedo en mi rincón, no existe el odio ni el amor, no existe la televisión y así nadie habla de guerra. El aire de afuera es polvo y humo de fábricas, la ciudad está nublada por una nube negra que no deja ver nuestra mejor estrella. Ya no hablas de ti, de mi, de tu familia, de ella... ya no hablas porque no te quedan palabras sólo ruidos. En mi cabeza viven dos personas. Sólo gritan.
Un cigarro no te va a matar, vivir si te va a acortar la vida. Esto siempre será sí, la soledad es una voz que susurra desde tu hombro derecho un 'mira que vacío está esto', la agonía sólo se siente con el agua al cuello y sin poder tocar el suelo. No hago pie en esta sociedad y me hundo hacia el fondo.
Tú lo tienes fácil. ¿No te gusta que sea tan triste?, no leas lo que escribo. Esto simplemente es una ventana, yo no pretendo sacar un libro y sentirme interesante, soy luz blanca en fotografías Polaroid y sombra gris en tus paredes.
El sexo es la representación dramatizada de una obra teatral llamada amor, el amor es una droga vacía, una pastilla rosa que te hace sentir una princesa con vestido de seda cuando en realidad eres un mosaico de azulejo rayado sentada en la bañera, sintiendo el agua caer por tus grietas. Me desespero. Esa necesidad de sentirse alguien, alguna cosa, un bonito objeto al que mirar... no admirar. Buscando el aplauso fácil, la risa desenfadada y las palmadas en la espalda...
Yo sostengo el vaso con un dedo y me pregunto si ser o no ser será de verdad la cuestión, si puedo ponerme la mejor máscara y sonreírte yo también mientras mis arterias se desangran. Cae el vaso. Siempre cae el vaso y se rompe en mil pedazos, caigo yo que soy azulejo desgastado y me quiebro.
Un cigarro no te va a matar, vivir si te va a acortar la vida. Esto siempre será sí, la soledad es una voz que susurra desde tu hombro derecho un 'mira que vacío está esto', la agonía sólo se siente con el agua al cuello y sin poder tocar el suelo. No hago pie en esta sociedad y me hundo hacia el fondo.
Tú lo tienes fácil. ¿No te gusta que sea tan triste?, no leas lo que escribo. Esto simplemente es una ventana, yo no pretendo sacar un libro y sentirme interesante, soy luz blanca en fotografías Polaroid y sombra gris en tus paredes.
El sexo es la representación dramatizada de una obra teatral llamada amor, el amor es una droga vacía, una pastilla rosa que te hace sentir una princesa con vestido de seda cuando en realidad eres un mosaico de azulejo rayado sentada en la bañera, sintiendo el agua caer por tus grietas. Me desespero. Esa necesidad de sentirse alguien, alguna cosa, un bonito objeto al que mirar... no admirar. Buscando el aplauso fácil, la risa desenfadada y las palmadas en la espalda...
Yo sostengo el vaso con un dedo y me pregunto si ser o no ser será de verdad la cuestión, si puedo ponerme la mejor máscara y sonreírte yo también mientras mis arterias se desangran. Cae el vaso. Siempre cae el vaso y se rompe en mil pedazos, caigo yo que soy azulejo desgastado y me quiebro.
Todo esto es una mierda.
jueves, 29 de octubre de 2015
Habitáculo
Es una mañana fría de Diciembre y yo aún no he dormido, he pasado la noche con los ojos abiertos, mirando el techo, la ventana, moviendo mis pupilas en círculos. Escuchándote respirar. Él está junto a mi, siempre lo está a pesar de que yo no soy de aquí y de que por más que lo pretenda, nunca lo seré. Música en la cocina, invierno y leche humeante empañando la ventana junto a la que dejo caer la taza. Me maquillo en el suelo y en mi lienzo tallo dos ojos negros metálicos que brillan con los destellos y unos labios desnudos, rajados, pálidos y casi muertos. Agonizan las hojas descoloridas por mantenerse en las quebradas ramas de los árboles y él y yo sólo bailamos. Descalzos, bailamos.
Mírale, hablando y moviéndose en su sociedad, él y sus amigos. Química y felicidad de plástico, sonríen y se ríen, se drogan y suben el volumen de la música, juegan a ser felices y yo camino hacia atrás, me alejo de la puerta, de la habitación. Cierro los ojos. Los abro de nuevo y veo el calor de mi cuerpo salir de mi, el humo, el vaho... llámalo como quieras, pero son las tantas de la mañana y aún estoy despierta, en mitad del paisaje, caminando si saber a dónde. Campos de trigo y lavanda, el cielo es como la espuma de un vino rosado mezclada con la espuma del mar a oscuras, veo destellos del sol tras las montañas nevadas, miro a mi alrededor... él no está, soy yo y mi vestido de noche, tacones en mano, pasos lentos... siento la tierra entre los dedos, huele a lluvia, siento el viento mover me pelo y me dejo balancear hasta que caigo y mi cabeza toca el suelo.
Entonces siento como que despierto y que abro los ojos de nuevo, nieve, una alfombra fría y blanca hasta donde alcanzo a ver, el cielo está despejado, azul y vivo, estoy casi desnuda y cuando no creo lo que veo me abrazo las rodillas, respiro, pestañeo... sigue ahí, una alfombra de nieve blanca que brilla como si fuesen diamantes diminutos, es cuando intento cogerla con mis manos cuando se convierte en agua, no puedo sentir el suelo bajo mis pies. Estoy flotando a la deriva en mitad del océano, acepto que nada de aquello fue real, me tumbo en su superficie y sólo veo cielo, nublado, la tormenta comienza a cubrirme, comienza a precipitar y yo me hundo con los ojos aún abiertos, y veo la distorsión de los relámpagos bajo el agua...
Creo que he muerto. Pero estoy equivocada. Entonces despierto y veo el techo y la ventana, él sigue conmigo. Aún asustada le contemplo, sus ojos, su cara, su cuerpo... dibujo su contorno con mis dedos, siento su respiración, sus sueños... Prefiero sentir sus sueños.
jueves, 22 de octubre de 2015
Los chicos malos fuman bajo la lluvia
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Han descubierto nuevos planetas y nuevas estrellas, la televisión sigue hablando de guerras, las personas ya no cruzan miradas entre ellas, obcecados en publicitar su canción favorita y no cantarla nunca más. La fábrica se ve negra desde aquí mientras que el cielo es azul oscuro y de lejos, en el horizonte, veo ese brillo amarillento, veo el sol enseñando sus piernas desnudas tras la puerta.
Exótico desconocido, ofreces drogas y te sientes tan buena persona haciéndote pasar por un ángel, a mi parecer, armado con un arco y mil flechas para atravesarme el cuerpo y quebrarme. Exótico desconocido que me ofreces atardeceres en lo alto del más alto edificio. Buscas en mis labios tus caminos. Bañas mis manos en lágrimas, me haces llorar, tú siempre me haces llorar...
Mi cuerpo flota en mitad del Pacífico mientras llueve, dejo de respirar cuando me cubre la tormenta, no hay hueco para el frío en mi bañera, bañan mis brazos las olas, agarran mis brazos las olas, agarra mi cuerpo el mar y tira de mi hacia abajo. El entorno; puro azulejo y cristal. Mosaico difuso, amnesia y cigarros, no puedo respirar pero no me ahogo, estoy en ese estado de consciencia... ya sabes, flotando entre el fondo y la superficie. Dejándome desvanecer, ves mi pelo bailar con el agua, aquí el mundo es más tranquilo, tú lo sabes porque estás aquí conmigo, ¿no me ves?, ¿no me ves bajo mi vestido de seda blanca?, destellos de mis ojos abiertos bajo el océano mirándote fijamente, agarro tu mano, entrelazamos los dedos... aún creo que hemos muerto, tú y yo llevamos muertos tanto tiempo...
Aquí el mundo es más tranquilo, no hay guerras, no hay cobertura, no hay odio, sólo miradas, aquí puedes ver las estrellas y los nuevos planetas, te puedes enamorar, te puedes...
Entonces abres los ojos y ahí estoy yo, vestida con mi vestido blanco, descalza y de puntillas, rotando sobre mi misma, enredando mi pelo en mis brazos, mis brazos estirados como alas, ahí estoy yo cantando, dejando tu mente en blanco y cuando paro y te miro, sonríes, sonrío... te digo: - ¿en qué estabas pensando? - y tú... tú me dices: - en que nos estábamos ahogando -
Han descubierto nuevos planetas y nuevas estrellas, la televisión sigue hablando de guerras, las personas ya no cruzan miradas entre ellas, obcecados en publicitar su canción favorita y no cantarla nunca más. La fábrica se ve negra desde aquí mientras que el cielo es azul oscuro y de lejos, en el horizonte, veo ese brillo amarillento, veo el sol enseñando sus piernas desnudas tras la puerta.
Exótico desconocido, ofreces drogas y te sientes tan buena persona haciéndote pasar por un ángel, a mi parecer, armado con un arco y mil flechas para atravesarme el cuerpo y quebrarme. Exótico desconocido que me ofreces atardeceres en lo alto del más alto edificio. Buscas en mis labios tus caminos. Bañas mis manos en lágrimas, me haces llorar, tú siempre me haces llorar...
Mi cuerpo flota en mitad del Pacífico mientras llueve, dejo de respirar cuando me cubre la tormenta, no hay hueco para el frío en mi bañera, bañan mis brazos las olas, agarran mis brazos las olas, agarra mi cuerpo el mar y tira de mi hacia abajo. El entorno; puro azulejo y cristal. Mosaico difuso, amnesia y cigarros, no puedo respirar pero no me ahogo, estoy en ese estado de consciencia... ya sabes, flotando entre el fondo y la superficie. Dejándome desvanecer, ves mi pelo bailar con el agua, aquí el mundo es más tranquilo, tú lo sabes porque estás aquí conmigo, ¿no me ves?, ¿no me ves bajo mi vestido de seda blanca?, destellos de mis ojos abiertos bajo el océano mirándote fijamente, agarro tu mano, entrelazamos los dedos... aún creo que hemos muerto, tú y yo llevamos muertos tanto tiempo...
Aquí el mundo es más tranquilo, no hay guerras, no hay cobertura, no hay odio, sólo miradas, aquí puedes ver las estrellas y los nuevos planetas, te puedes enamorar, te puedes...
Entonces abres los ojos y ahí estoy yo, vestida con mi vestido blanco, descalza y de puntillas, rotando sobre mi misma, enredando mi pelo en mis brazos, mis brazos estirados como alas, ahí estoy yo cantando, dejando tu mente en blanco y cuando paro y te miro, sonríes, sonrío... te digo: - ¿en qué estabas pensando? - y tú... tú me dices: - en que nos estábamos ahogando -
Quizá eso fuese lo cierto, y tú sueño es que estoy frente a ti bailando y cantando.
sábado, 10 de octubre de 2015
Azul y plata
Música
Caes, desde la superficie oceánica y te hundes. Ahí comienza tu drama. Yo no recuerdo dónde empezó el mio pero la boca me sabe a tu sangre, a tus dedos en mi garganta, mis ojos se vuelcan en mis órbitas y sólo ves las venas en el blanco grisáceo, entre mis párpados. Tú tomas drogas para llorar, para reir... yo escribo drogas para que leas y me imagines mordiéndome los labios, cubierta en plástico morado gritando en tu imaginación, yo escribo drogas para que sufras, poniéndote en mi lugar.
¿Sufres?
No lo creo, ahora sólo ves el mar, las estrellas y la oscuridad. Yo estoy desnuda tras el biombo, bailando música de la que a ti no te gusta, yo estoy tumbada en el diván, fumando y bebiendo, peinándome el pelo, mirándote con una mezcla de asco y vodka. Yo estoy cayendo desde la superficie oceánica y... ¿sabes qué?, me hundo.
Veo tu cara de escayola, sobrio, no me dice nada, nada nuevo en mis oídos, nada nuevo se desliza por tus labios por lo que no sé muy bien que hago aquí contigo, pero lo hago, lo que sea yo lo hago. Porque me encantas, porque me encantas tanto que hago lo que tú desees. Y entonces suena ese:
'I like you a lot, so I do what you want' de Music to watch boys to, de ella, mi artista favorita, esa que tu odias, no me importa demasiado.
Pero ella tiene razón, de quererte tanto hago lo que quieras sin cuestionarme si está bien o no, si eres uno de esos chicos malos que fuman bajo la lluvia, dejando ver tras tus mangas cortas los tatuajes de West Coast, desnudándome la piel con tus ojos oscuros, es tan romántico, tan absurdo, tan abusivo al mismo tiempo, siento el golpe... ahí, ahí es cuando yo despierto.
Siento el golpe de la superficie al salir del agua, el peso de la atmósfera, la agonía de haberlo perdido porque cuando vuelvo a coger aire para volver a sumergirme ya no está ahí conmigo.
Es triste porque caes desde la superficie oceánica y te hundes. No.
Es triste porque caes desde la superficie oceánica y te hundes, pero yo no me hundo contigo...
Caes, desde la superficie oceánica y te hundes. Ahí comienza tu drama. Yo no recuerdo dónde empezó el mio pero la boca me sabe a tu sangre, a tus dedos en mi garganta, mis ojos se vuelcan en mis órbitas y sólo ves las venas en el blanco grisáceo, entre mis párpados. Tú tomas drogas para llorar, para reir... yo escribo drogas para que leas y me imagines mordiéndome los labios, cubierta en plástico morado gritando en tu imaginación, yo escribo drogas para que sufras, poniéndote en mi lugar.
¿Sufres?
No lo creo, ahora sólo ves el mar, las estrellas y la oscuridad. Yo estoy desnuda tras el biombo, bailando música de la que a ti no te gusta, yo estoy tumbada en el diván, fumando y bebiendo, peinándome el pelo, mirándote con una mezcla de asco y vodka. Yo estoy cayendo desde la superficie oceánica y... ¿sabes qué?, me hundo.
Veo tu cara de escayola, sobrio, no me dice nada, nada nuevo en mis oídos, nada nuevo se desliza por tus labios por lo que no sé muy bien que hago aquí contigo, pero lo hago, lo que sea yo lo hago. Porque me encantas, porque me encantas tanto que hago lo que tú desees. Y entonces suena ese:
'I like you a lot, so I do what you want' de Music to watch boys to, de ella, mi artista favorita, esa que tu odias, no me importa demasiado.
Pero ella tiene razón, de quererte tanto hago lo que quieras sin cuestionarme si está bien o no, si eres uno de esos chicos malos que fuman bajo la lluvia, dejando ver tras tus mangas cortas los tatuajes de West Coast, desnudándome la piel con tus ojos oscuros, es tan romántico, tan absurdo, tan abusivo al mismo tiempo, siento el golpe... ahí, ahí es cuando yo despierto.
Siento el golpe de la superficie al salir del agua, el peso de la atmósfera, la agonía de haberlo perdido porque cuando vuelvo a coger aire para volver a sumergirme ya no está ahí conmigo.
Es triste porque caes desde la superficie oceánica y te hundes. No.
Es triste porque caes desde la superficie oceánica y te hundes, pero yo no me hundo contigo...
domingo, 2 de agosto de 2015
Ruinas
Me siento cómo si mi cuerpo no pesase nada, cómo si hubiese extraído mi vitalidad como una botella vacía cuando se rompe contra el suelo... Tormenta en mis ojos. No soporto mirarme en los espejos, sólo veo mis dedos moverse bajo la luz de mi jaula y nada más. He pintado mis ojos de negro y no puedes verme la desgracia y las ganas de morirme que arrastro, ojalá pudieses entenderlo. Pero no. Cortinas de papel de seda dejan pasar la luz del día, veo más claridad a oscuras si te soy sincera. Ya no me apetece escribirte, estoy cansada y no puedo dormir, por días enteros debo permanecer atenta a la vida cómo si mi presencia fuese a hacerme feliz.
Sueño con caminar entre lavanda, descalza, sentir la arena entre mis dedos, el sol de tarde, el olor a mar que despliega sus olas sobre mi piel como una sábana.
Siento como me ahogo mientras nadie hace nada.
Estoy tumbada en mitad del océano. Acaricias las heridas en mis escamas. Brillan. Atravesaron mi piel anzuelos parecidos a tus caricias. Me apago lentamente. Dicen que me apago lentamente.
Dónde tú ves la soga, ves el salto desde un décimo con vistas al horizonte, ves el bote de pastillas para dormir desordenadas sobre la mesa, ves la cuchilla, el alcohol fuera de la botella, me ves hundida en la bañera con la ropa aun puesta y mi mano fuera porque esperé a que vinieras, pero no estabas allí. No hay nada nuevo, ¿verdad?, yo ya estaba hundida, caminando en el fondo del mar, viendo cuadros...
Acerco el dedo a la llama para ver si aún siento el fuego y su dolor o ver si mi piel se derrite como el hielo o se prende como papel...
No creo que me veas arder, si soy papel, sólo soy papel mojado.
Nos vemos pronto, quizá no escriba por algún tiempo.
A veces necesito tiempo para no escribir.
A veces necesito tiempo para no vivir.
Sueño con caminar entre lavanda, descalza, sentir la arena entre mis dedos, el sol de tarde, el olor a mar que despliega sus olas sobre mi piel como una sábana.
Siento como me ahogo mientras nadie hace nada.
Estoy tumbada en mitad del océano. Acaricias las heridas en mis escamas. Brillan. Atravesaron mi piel anzuelos parecidos a tus caricias. Me apago lentamente. Dicen que me apago lentamente.
Dónde tú ves la soga, ves el salto desde un décimo con vistas al horizonte, ves el bote de pastillas para dormir desordenadas sobre la mesa, ves la cuchilla, el alcohol fuera de la botella, me ves hundida en la bañera con la ropa aun puesta y mi mano fuera porque esperé a que vinieras, pero no estabas allí. No hay nada nuevo, ¿verdad?, yo ya estaba hundida, caminando en el fondo del mar, viendo cuadros...
Acerco el dedo a la llama para ver si aún siento el fuego y su dolor o ver si mi piel se derrite como el hielo o se prende como papel...
No creo que me veas arder, si soy papel, sólo soy papel mojado.
Nos vemos pronto, quizá no escriba por algún tiempo.
A veces necesito tiempo para no escribir.
A veces necesito tiempo para no vivir.
martes, 28 de julio de 2015
Drowned (spanish version)
La noche ha estado vacía, sin ruidos ni colores, rebosaba oscuridad y silencio. Yo estaba despierta, mirando por la ventana la ciudad, brillante, ruidosa y tan viva como siempre. Era tan necesario huir, por lo que cerré mis ojos y recordé aquellas noches cuando la carretera era infinita y suave, caminando descalza, evitado las líneas en el suelo, imaginábamos que eran ríos profundos, sentíamos los coches como si fuesen lobos corriendo junto a nuestros cuerpos. Caminando entre los coches. Aún puedo sentir la velocidad y el viento en mis oídos.
Era tan enfermizo pero tan mágico al mismo tiempo. Sentía la música como electricidad mientras ellos me decían que podríamos haber volado como pétalos en la tormenta , pero dijimos que no. Las pastillas y los labios son del mismo color, los licores tienen todos el mismo sabor, estoy mirando a través del cristal de las botellas, estoy, mirándote a través de estos coloridos caleidoscopios.
Ellos son demasiado mediocres para entender esto, tú lo sabes, tu lo has sentido.
Volví arrastrando mis pies mientras caminaba, sintiendo la mañana en mis párpados, tú sabes a lo que me refiero, ¿verdad?
I want to read this post in english
Era tan enfermizo pero tan mágico al mismo tiempo. Sentía la música como electricidad mientras ellos me decían que podríamos haber volado como pétalos en la tormenta , pero dijimos que no. Las pastillas y los labios son del mismo color, los licores tienen todos el mismo sabor, estoy mirando a través del cristal de las botellas, estoy, mirándote a través de estos coloridos caleidoscopios.
Ellos son demasiado mediocres para entender esto, tú lo sabes, tu lo has sentido.
Volví arrastrando mis pies mientras caminaba, sintiendo la mañana en mis párpados, tú sabes a lo que me refiero, ¿verdad?
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sábado, 25 de julio de 2015
Ocean (spanish version)
Yo soy el bosque en otoño, la hoja deslizándose despacio, suave toco el suelo y humedezco mis dedos en el barro, dibujo en tu rostro el espacio y las estrellas, dibujas mi espalda con espinas, la decoras con escamas de tiburón y pez espada. Camino descalza. Encuentro el agua para tus labios agrietados, calmas tu sed en pozos vacíos, intentas beber monedas, el oro no alimenta por eso sigues mi camino... sumerjo mi cabello color sangre en una mezcla de espuma y rocas, donde rompe el agua cuando salta y cae, un cascada. Aquí no hay olas ni arena, no hay ciudad que reconozca el valor de una marca, no hay prensa ni mentiras... aquí hay suelo sobre el que tumbarse y reposar, tranquilo, mirar al cielo y distinguir estrellas y las formas que dibujan, siluetas, el contorno de las copas de los robles y esos arboles gigantes de los que hablan sus canciones.
La noche se aleja y la madrugada susurra con un aliento frío, esencia del rocío de la mañana, un cielo rosado se despliega como una alfombra en el reflejo de los riachuelos y lagos, las hojas brillan, los pétalos de rosas y amapolas gotean sobre las huellas de tus pisadas.
Huimos de un mundo en guerra, del ruido, de lo tóxico. La industria. Corremos alejándonos de los disparos y las bombas. Es una realidad, la religión y la economía enfrentan. Reinos de lo absurdo. Coronas en el final de una pecera. Caminan sobre un cable de alta tensión con los pies mojados. Mueven irónicamente sus labios para no decir nada.
Yo naufrago en el Atlántico, dejo caer mi cuerpo al agua. No hay rescate inminente, somos yo y el sol de tarde, el cielo arde, arde en rojo anaranjado, puedo sentir el humo de ese incendio rodeándome los labios. Me sumerjo. El agua distorsiona el exterior, cierro mis ojos y simplemente espero a que mi espalda toque el suelo. El agua distorsiona el interior y mi cuerpo, casi invisible... sigue cayendo.
Tú aún puedes verlo.
domingo, 10 de mayo de 2015
Human
La música me marea, he caído abatida en la arena con siete impactos en mi espalda, cada uno por los días de la semana, mis pupilas se dilatan y mis ideas saltan sobre mi cabeza.
Vomito esperanza, vómito, esperanza... pastillas rosas, blancas, azules, naranjas... araño mis piernas, dibujas mi espalda en mi espalda, dibujas las alas que busco y me faltan.
Sitúas la luna y las estrellas en mi cielo gris de octubre.
Arranchas el coche. Tu último coche, mi último viaje.
Tras el brillo de tus ojos se esconde ese miedo a nada, esas ansias de vivir desesperadas de las que carezco y me derrito con el frío, pasa el tiempo lento, me ahogo en el desierto, me muero, tú no te das cuenta pero yo me estoy muriendo.
Mientras todos esos humanos saltaban, sudaban, gritaban, bailaban y el humo conquistaba tus pulmones, las luces de colores atrapaban tu atención, mientras tanto yo estaba sentada abrazada a mis rodillas mientras la ansiedad me ahorcaba.
Porque no hubo momento más feliz entonces que cuando drogué mi cuerpo hasta sentir que me moría.
Tú no estuviste. No viniste a rescatarme.
Ahora tu visita se reduce a este fúnebre encuentro. Estás hablando con mi cuerpo. No hay beso capaz de despertarme de este sueño. Tampoco quiero. Si decidí no despedirme es porque no soporto ver como te alejas y contigo todo desaparece. Prefiero ser yo quien se desvanezca sobre este manto de pétalos rojos, suéñame caminando por el campo, entre lavanda o trigo, con un sol de tarde iluminando mi rostro y mi pelo mecido por el viento, vistiendo un vestido blanco, mostrándote cómo bailo, cómo cierro los ojos y extiendo los brazos... cómo tú quisiste verme, feliz y llena de vida, recuérdame tan inmortal cómo inmortales son los recuerdos.
Vomito esperanza, vómito, esperanza... pastillas rosas, blancas, azules, naranjas... araño mis piernas, dibujas mi espalda en mi espalda, dibujas las alas que busco y me faltan.
Sitúas la luna y las estrellas en mi cielo gris de octubre.
Arranchas el coche. Tu último coche, mi último viaje.
Tras el brillo de tus ojos se esconde ese miedo a nada, esas ansias de vivir desesperadas de las que carezco y me derrito con el frío, pasa el tiempo lento, me ahogo en el desierto, me muero, tú no te das cuenta pero yo me estoy muriendo.
Mientras todos esos humanos saltaban, sudaban, gritaban, bailaban y el humo conquistaba tus pulmones, las luces de colores atrapaban tu atención, mientras tanto yo estaba sentada abrazada a mis rodillas mientras la ansiedad me ahorcaba.
Porque no hubo momento más feliz entonces que cuando drogué mi cuerpo hasta sentir que me moría.
Tú no estuviste. No viniste a rescatarme.
Ahora tu visita se reduce a este fúnebre encuentro. Estás hablando con mi cuerpo. No hay beso capaz de despertarme de este sueño. Tampoco quiero. Si decidí no despedirme es porque no soporto ver como te alejas y contigo todo desaparece. Prefiero ser yo quien se desvanezca sobre este manto de pétalos rojos, suéñame caminando por el campo, entre lavanda o trigo, con un sol de tarde iluminando mi rostro y mi pelo mecido por el viento, vistiendo un vestido blanco, mostrándote cómo bailo, cómo cierro los ojos y extiendo los brazos... cómo tú quisiste verme, feliz y llena de vida, recuérdame tan inmortal cómo inmortales son los recuerdos.
sábado, 21 de febrero de 2015
Primavera
Ella dejó de sentirse frágil y delicada, desenvolviéndose de su ropa: su vestido y sus medias altas de lana cayeron al suelo sutilmente, sintió el vacío que sientes cuando te desnudas, indefensa, mirando todas las cicatrices que no se ven, pero se siente su dolor y su agonía. Observó el agua gélida de la piscina, en una tarde de Febrero con el cielo en llamas anaranjadas y grises, el sol y luna se transparentaban, no se dejaban ver del todo, ella tampoco los miraba. Decidida a saltar, romper la calma del agua en reposo, la tranquilidad de la casa, la armonía. Dispuesta a sumergirse bajo millones de gotas, dispuesta a evaporarse, formar parte del cosmos, de los libros, de las hojas de otoño y del frío...
Su piel blanca cayó la primera, cubierta de hojas picudas marrones, ella se sintió otoño, se cosieron las cortezas de los árboles al rededor de su corazón de plomo. Desteñía el maquillaje de sus ojos.
Parecía que lloraba, pero no, porque ella no sentía; dejo de respirar durante un tiempo porque hasta el aire estaba hecho de mentiras, y ellas envenenan sus tejidos, sus pulmones pesarían como acero, no podría soportarlo porque ella está hecha de hueso, de un hueso frágil irrompible, capaz de soportar ver el dolor ajeno, capaz de resistir las lágrimas cayendo, incapaz de retirarse antes de perderlo todo e ilusa en ocasiones.
Capaz de ver la guerra, no puede permanecer estática.
Nunca comprenderían porqué lo hizo,
porqué lo dejó todo,
para ser nada,
para ser indestructible
pero frágil al mismo tiempo.
Su piel blanca cayó la primera, cubierta de hojas picudas marrones, ella se sintió otoño, se cosieron las cortezas de los árboles al rededor de su corazón de plomo. Desteñía el maquillaje de sus ojos.
Parecía que lloraba, pero no, porque ella no sentía; dejo de respirar durante un tiempo porque hasta el aire estaba hecho de mentiras, y ellas envenenan sus tejidos, sus pulmones pesarían como acero, no podría soportarlo porque ella está hecha de hueso, de un hueso frágil irrompible, capaz de soportar ver el dolor ajeno, capaz de resistir las lágrimas cayendo, incapaz de retirarse antes de perderlo todo e ilusa en ocasiones.
Capaz de ver la guerra, no puede permanecer estática.
Nunca comprenderían porqué lo hizo,
porqué lo dejó todo,
para ser nada,
para ser indestructible
pero frágil al mismo tiempo.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Azul cielo
Me encontró con los dos ojos abiertos en el fondo de su bañera. No sabía cómo reaccionar y sostuvo mi cabeza con su brazo tras mi cuello, levantó todo mi cuerpo y escapamos a paso lento de aquella casa que poco a poco se agrietaba cada vez más, nunca antes me había sostenido con tanta facilidad entre sus brazos, mirando mis ojos encharcados y mis labios rotos y morados, nunca antes había sentido cómo mi alma se alejaba de mi cuerpo de ese modo, describiendo cómo moría poco a poco cómo se apagada la luz que hay dentro de mis ojos y él apareció meses antes al final de aquel instante, le encontré al final del túnel cuando las luces se fundieron y tropecé con su presencia, sin quererlo le encontré pero él ya me había visto, sin quererlo caí pero él ya había caído conmigo.
Él es la mano agarrando mi camisa un segundo antes de dejar que me precipite cuando al borde del edificio sólo veo oscuridad y recuerdo el mismo frío que sufrí con otros y que jamás he sufrido contigo, cuando dejé de sentir mis manos por el miedo, no pude hablar sólo esperar a dejar de ver con claridad mientras las lágrimas rodaban hasta el suelo... sólo tú podías salvarme.
Pero no pude dejar de mirar las pastillas disolviéndose al final del vaso, el humo, la luz, el ruido... y vi mi reflejo en el cristal roto, vi el agua deformándolo todo, y sumergí mi cuerpo hasta dejar de respirar entonces volví a sentir tus caricias en mi pelo, tus pestañas en mi rostro, tus ojos clavados en mis ojos... porque no podría soportar la tragedia de perderte por completo.
Pero nunca llegó porque nunca estuvo allí así que nadie me encontró.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Azúcar suave.
El suave pero contundente deslizamiento del arco del violín sobre sus cuerdas, el vacío de las copas de bohemia y el agitar de los dedos sobre las pequeñas teclas de ese viejo y rojo acordeón. Sentía el olor de la primavera aún en verano y entonces llegó el otoño con su frío y sus horizontes nublados; aunque yo aún no me rindo y te dibujo paraísos en los cristales empañados mientras con tus ojos cansados ya no puedes ni mirarme y me dices "nunca dejé de echarte de menos", yo sólo te sonrío porque sólo sé sonreírte y posar mis ideas en tu hombro mientras fumo y fumo. Mientras te digo que te quiero con mis palabras blancas de humo.
Después de un infinito viaje, este largo caminar, este largo recorrido... aquí estamos tú y yo, observando este color azul y blanco del mundo al amanecer frente al mar y mis zapatos han caído al suelo mientras nos tumbamos sobre el capó. Acabé bailando para ti, delicados movimientos sobre el agua de la orilla, moviendo mi vestido blanco con mis rizos al sol de la mañana, las uñas tan rojas como los labios y una sonrisa medio rota.
Cierro mis parpados coloreados mientras me muerdes los labios. Tu reflejo en mi pupila es como el de un diamante sobre el hielo. Te miro como nunca he mirado a nadie, antes de ti yo sólo era ruinas, antes de ti yo era un desierto vacío en el que se ahogaban los gritos de mi soledad. Porque si tú lo eres todo, yo, antes de ti no era nada.
Camino descalza sobre pétalos de rosas rojas mientras mis pasos son seguidos por esos tigres de bengala blancos y un invierno helador, y atravieso el humo de las fábricas cuando a lo lejos me vislumbras como a un faro tras la bruma y mis destellos salen desde el pecho, hoy visto de encaje blanco, la pureza tras la sangre que tiñó un día mi suelo, cubre mi pelo y mi rostro un velo claro y puedes ver mis ojos como dos túneles negros y puedes perderte en mi final sin preguntar.
Tú tienes el poder de hacerme temblar sobre la cuerda que ata mis muñecas tras tu espalda. Tú eres el único capaz de dejarme sin palabras. Tú me haces cerrar los ojos y sentir mi brillo y destello, ver posible competir con las estrellas en una noche de verano y con las flores por mi pelo. Haciéndome subir por esa escalera de espejos hasta donde no hay más horizonte que un fondo de nubes blancas; el cielo es un lugar en la Tierra contigo.
Veo la luna llena entre las hojas de los inmensos árboles, un bosque por la noche, un lago oscuro con el reflejo de las estrellas en el agua, luciérnagas encerradas en botes de cristal cuelgan de las ramas... Sin ropa o maquillaje, sin mascaras ni velos, sin cortinas o apariencias me sumerjo y me baño en las constelaciones que nos cubren desde el cielo y no dudo ni un momento en dejarme hundir y ahogar si no te veo aquí conmigo y desde allí arriba verás cómo me pierdo, cómo me desvanezco en este fondo negro.
Después de un infinito viaje, este largo caminar, este largo recorrido... aquí estamos tú y yo, observando este color azul y blanco del mundo al amanecer frente al mar y mis zapatos han caído al suelo mientras nos tumbamos sobre el capó. Acabé bailando para ti, delicados movimientos sobre el agua de la orilla, moviendo mi vestido blanco con mis rizos al sol de la mañana, las uñas tan rojas como los labios y una sonrisa medio rota.
Cierro mis parpados coloreados mientras me muerdes los labios. Tu reflejo en mi pupila es como el de un diamante sobre el hielo. Te miro como nunca he mirado a nadie, antes de ti yo sólo era ruinas, antes de ti yo era un desierto vacío en el que se ahogaban los gritos de mi soledad. Porque si tú lo eres todo, yo, antes de ti no era nada.
Camino descalza sobre pétalos de rosas rojas mientras mis pasos son seguidos por esos tigres de bengala blancos y un invierno helador, y atravieso el humo de las fábricas cuando a lo lejos me vislumbras como a un faro tras la bruma y mis destellos salen desde el pecho, hoy visto de encaje blanco, la pureza tras la sangre que tiñó un día mi suelo, cubre mi pelo y mi rostro un velo claro y puedes ver mis ojos como dos túneles negros y puedes perderte en mi final sin preguntar.
Tú tienes el poder de hacerme temblar sobre la cuerda que ata mis muñecas tras tu espalda. Tú eres el único capaz de dejarme sin palabras. Tú me haces cerrar los ojos y sentir mi brillo y destello, ver posible competir con las estrellas en una noche de verano y con las flores por mi pelo. Haciéndome subir por esa escalera de espejos hasta donde no hay más horizonte que un fondo de nubes blancas; el cielo es un lugar en la Tierra contigo.
Veo la luna llena entre las hojas de los inmensos árboles, un bosque por la noche, un lago oscuro con el reflejo de las estrellas en el agua, luciérnagas encerradas en botes de cristal cuelgan de las ramas... Sin ropa o maquillaje, sin mascaras ni velos, sin cortinas o apariencias me sumerjo y me baño en las constelaciones que nos cubren desde el cielo y no dudo ni un momento en dejarme hundir y ahogar si no te veo aquí conmigo y desde allí arriba verás cómo me pierdo, cómo me desvanezco en este fondo negro.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Ondas en el agua
Camino sobre barro y aún golpean en mi piel algunas gotas de lluvia, no he esquivado la tormenta, esta vez no. Cuando una lluvia intensa ha empañado el cielo de Madrid y hoy te he visto más gris que en blanco y negro. Me he clavado las espinas, he mirado el sol caer sobre su propio reflejo en este agua gélida, un lago que se hiela y ya sabrás de qué estoy hablando, por si aun no lo conoces me he escapado y no me volverás a ver en algún tiempo; quizá me encuentres, o eso espero, en el fondo de esa tumba, de ese oscuro precipicio que te atrapa al mirar dentro; veas el mar, la bruma, el oleaje arrastrando la espuma al golpear con las rocas, cien millones de gotas caen sobre el mismo agua y sólo tú verás sus ondas. Cómo me pierdo bosque adentro, cómo rechazo hacer los mismo equilibrios sobre el mismo horizonte y bajo un sol que me deslumbre y haga de mi piel arena.
Este ángel pálido vino a rescatarme, a acariciarme las manos, suturar mis heridas, darme aliento cuando el camino se hace largo, cuando la senda hacia la oscuridad aceche, cuando olvide hasta mi nombre y desconozca a esos viejos conocidos. Sé que él estará conmigo cuando dude y cuando arriesgue, cuando gane, cuando lo haya perdido todo... cuando mis manos sólo sean capaces de sostener el aire.
Cuando el mármol que hace que quiebre la gota sea cartón que se deshace con la lluvia.
Cuando la curva sea pico, cuando la seda desgarre.
Cuando la esperanza se desvanezca como el brillo en la pupila.
La sangre fluya por venas artificiales, cuando puedas acariciar mi sangre, sentir el frío calor de un suspiro, cuando no queden palabras ni silencios...
Cuando me encuentren al final de mi camino.
Este ángel pálido vino a rescatarme, a acariciarme las manos, suturar mis heridas, darme aliento cuando el camino se hace largo, cuando la senda hacia la oscuridad aceche, cuando olvide hasta mi nombre y desconozca a esos viejos conocidos. Sé que él estará conmigo cuando dude y cuando arriesgue, cuando gane, cuando lo haya perdido todo... cuando mis manos sólo sean capaces de sostener el aire.
Cuando el mármol que hace que quiebre la gota sea cartón que se deshace con la lluvia.
Cuando la curva sea pico, cuando la seda desgarre.
Cuando la esperanza se desvanezca como el brillo en la pupila.
La sangre fluya por venas artificiales, cuando puedas acariciar mi sangre, sentir el frío calor de un suspiro, cuando no queden palabras ni silencios...
Cuando me encuentren al final de mi camino.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Porque yo te quiero
Él detiene el tiempo, silencia el mundo y hace del cielo un lugar pequeño al que asomarse en su mirada.
Él desestructura mi armadura, mi blindaje, y me hace débil; me deshace con la tristeza de sus ojos si me mira antes de irse, antes de despedirnos y sin saberlo me derrumbo en más de cien hojas de otoño. Él me hace fuerte e invencible si suyo es el brazo que rodea mi cuerpo, del cual depende mi estructura y con él nada me asusta ni me araña, nada me hiere o me derrite la mirada.
La arquitectura del cielo y los astros; una verdad es que sin ti el mundo está vacío, que el vacío que impera de mis labios para adentro es inmenso y entre toda mi elocuencia me he quedado sin palabras que completen lo que pienso antes de romperme como el folio, antes de caer como la ceniza por el pecho, antes de secar mis ojos rotos y pronunciar la última palabra, esa, que nunca olvido pero que ahora no recuerdo.
Ahora que soy débil me doy cuenta de lo fuerte que me haces cuando estas conmigo, que me haces ser un gigante entre las nubes cuando en realidad soy tan pequeña que me asustan las alturas de los sueños.
Nunca escribí aquí algo tan directo a un amor, porque todos aquellos que no han sido tú han sido pasajeros, ni amores ni odios. Pasajeros de un tren que nunca llevó su nombre. Porque tú no eres de esos, porque tú no serás de esos, porque tú eres diferente, porque yo a ti si te quiero.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Soliloquio
El fino hilo que sostiene mi peso se rompe, tira con violencia de mis pupilas cerrando por completo las dos únicas ventanas de mi cuerpo, rompiendo los cristales de este templo en ruinas, tanto... que siento cómo me corto por dentro con esta oscuridad y silencio que ha dejado, este vacío trágico entre mil almas saltando a mi alrededor, cadáveres amantes de los latidos rápidos, presas las drogas, enamorados de los colores de las botellas y sus licores... de los ruidos y los destellos que nos ciegan...
Yo te vi antes de mirarte y me perdí en tu halo de pureza, en ese brillo acogedor entre tanta malicia y amargura y entre cientos de cuerpos sin vida que se mueven y traicionan estaba él, como una gota de tinta en el agua, como cuando levanto la mirada y entre tantos edificios consigo ver el cielo, un pequeño trozo del cielo, una pequeña parte de algo tan inmenso...
Me di a elegir y lo último que quise sentir fue el dolor, lejos de la somnolencia de los fármacos y el vértigo de terrazas y áticos; un dolor que acaricie el corazón, que derrame el corazón por el suelo o que vacíe de presión esta cárcel de huesos y piel.
Porque en este estado depresivo, escribir es tan constructivo como dañino es pensar en la inutilidad de esta existencia, la angustia vital, la decepción absoluta mirando en sus ojos... mirando en mis ojos, y sin ver resquicios de ilusión o felicidad, sólo veo tormenta y oscuridad. Sólo veo dolor y daño gratuito e inútil, sintiéndome día a día más frágil, más vulnerable a lo tóxico de un beso, al veneno de las manos que se clavan en tu espalda cuando uno de esos muertos te abraza y te hace sentir como si le importaras.
A veces me siento tan incapaz de caer como incapaz de continuar.
Yo te vi antes de mirarte y me perdí en tu halo de pureza, en ese brillo acogedor entre tanta malicia y amargura y entre cientos de cuerpos sin vida que se mueven y traicionan estaba él, como una gota de tinta en el agua, como cuando levanto la mirada y entre tantos edificios consigo ver el cielo, un pequeño trozo del cielo, una pequeña parte de algo tan inmenso...
Me di a elegir y lo último que quise sentir fue el dolor, lejos de la somnolencia de los fármacos y el vértigo de terrazas y áticos; un dolor que acaricie el corazón, que derrame el corazón por el suelo o que vacíe de presión esta cárcel de huesos y piel.
Porque en este estado depresivo, escribir es tan constructivo como dañino es pensar en la inutilidad de esta existencia, la angustia vital, la decepción absoluta mirando en sus ojos... mirando en mis ojos, y sin ver resquicios de ilusión o felicidad, sólo veo tormenta y oscuridad. Sólo veo dolor y daño gratuito e inútil, sintiéndome día a día más frágil, más vulnerable a lo tóxico de un beso, al veneno de las manos que se clavan en tu espalda cuando uno de esos muertos te abraza y te hace sentir como si le importaras.
A veces me siento tan incapaz de caer como incapaz de continuar.
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