Todos aquellos que hayan leído alguna vez este blog sabrán, o al menos pueden intuir, que nunca he escrito con intenciones fuera de las recreativas, nunca ha sido un blog de índole periodística o política en la que yo haya expresado ningún tipo de opinión o noticia pero a día de hoy y como persona humana que soy me veo con la necesidad de expresar mi opinión a cerca de los hechos acaecidos la semana pasada en Vigo, como bien he resaltado esto es mi opinión y la voy a dar con el mayor respeto y el mayor grado de educación posible, ya que, como espero muchos de mis lectores comprendan, es una tarea ardua hablar con respeto de personas que no son respetables porque no saben respetar.
Una vez hecha la introducción no voy a repetir lo que ya se conoce de lo sucedido, simplemente lo voy a plantear de una forma sencilla: nos encontramos ante un atraco en una sucursal bancaria en Vigo, un patrulla de policía acude al comunicado, en el vehículo policial dos ocupantes: uno de ellos acaba con cuatro impactos de bala en el tórax, actualmente se encuentra con respiración asistida, en coma inducido y con un pulmón "destrozado", la otra agente fallece.
Podría hablar de cómo las "noticias" más allá de criticar la situación de inseguridad de los agentes de policía al no disponer de chalecos antibalas imprescindibles para salvar la vida y evitar este tipo de situaciones, este tipo de formas de perder una vida humana las cuales al igual que los accidentes de tráfico, se podrían evitar, prefieren mostrar imágenes de todos sus compañeros llorando y de este modo, supongo, intentar demostrar que los policías son personas humanas, por increíble que a ellos les resulte creer por lo que parece.
Luego también se podría opinar a cerca de todos aquellos que se dedican a alegrarse de la muerte de los policías, es decir, actualmente el odio hacia una institución implica el deseo de muerte de las personas que trabaja en ella, personas que hacen la compra, que tienen hijos, que tienen ilusiones y problemas... que las personas son personas, ni son instituciones ni son el trabajo que desempeñan, por lo que ese odio hacia las personas que ejercen la profesión de policía es ilógico al igual que culpar a la policía de lo desahucios, no os equivoquéis, la policía sólo acepta órdenes sin tener la posibilidad de negarse, la culpa de esos desahucios que tanto indignan es de los bancos apoyados por los gobiernos, y a mi me da igual que el gobierno se llame PP, PSOE o Podemos, a mi personalmente me da igual, porque todos son Podemos Pero No Queremos, porque es mucho más fácil llenar el bolsillo propio hasta que reviente que ayudar a remendar el de las personas que están contribuyendo a mantenerme en el poder y eso, en mi opinión es despreciable.
Pero no sabría decir si es tan despreciable o si lo es más, o menos que el artículo publicado por Alerta Digital hace tres días, desde luego es una alerta a lo que se está convirtiendo el "mundo" digital porque poco falta para decir "se merecía morir porque ya sabéis, es mujer", bueno, ni sé ni tengo ningún tipo de interés en saber qué clase de ser vivo ha escrito semejante artículo, justificar que es lógica y razonable la muerte de una persona por el hecho de ser mujer y estar desempeñando un trabajo vocacional de ayuda y servicio a la comunidad es, entre otras cosas, un marcador de la incultura, de la involución del ser humano y del pensamiento más retrógrado que se puede encontrar. Porque todo aquel que pone el hecho de ser mujer como una justificación para la muerte es un maltratador y un asesino en potencia y esta crítica no va sólo dirigida al artículo sino al porqué del que se permita publicar ese tipo de opiniones en lo que se puede definir como un informador o un periódico digital... y ahora cualquiera de ustedes puede plantearse que lo que yo defiendo es "privar a esa persona de dar su opinión", bueno, creo que de la infinidad de palabras de las que consta nuestro vocabulario sumado a los valores éticos y morales que, nos gusten o no, rigen la sociedad actual (o al menos lo intentan) ese tipo de comentarios expresados en el artículo más que libertad de expresión del escritor es un intento del mismo de privar de la expresión de la libertad tanto a hombres como a mujeres para desempeñar el trabajo que deseen, porque la forma de vivir la vida de cada persona no debería ceñirse a cuestiones como el género, así que de criticar algo en toda esta situación es la inseguridad en la equipación de los agentes de policía enfrentándose a este tipo de situaciones para así poder salvar su vida y no plantear que Ella habría salvado la vida de haberse quedado en casa cuidando a dos o tres niños europeos los cuales el día de mañana serán como este escritor y pensarán que el lugar de las mujeres es el entorno doméstico y ese tipo de pensamiento, en mi más sincera opinión no es ni más ni menos que el tipo de pensamiento de un animal doméstico.
lunes, 1 de diciembre de 2014
miércoles, 15 de octubre de 2014
Azúcar suave.
El suave pero contundente deslizamiento del arco del violín sobre sus cuerdas, el vacío de las copas de bohemia y el agitar de los dedos sobre las pequeñas teclas de ese viejo y rojo acordeón. Sentía el olor de la primavera aún en verano y entonces llegó el otoño con su frío y sus horizontes nublados; aunque yo aún no me rindo y te dibujo paraísos en los cristales empañados mientras con tus ojos cansados ya no puedes ni mirarme y me dices "nunca dejé de echarte de menos", yo sólo te sonrío porque sólo sé sonreírte y posar mis ideas en tu hombro mientras fumo y fumo. Mientras te digo que te quiero con mis palabras blancas de humo.
Después de un infinito viaje, este largo caminar, este largo recorrido... aquí estamos tú y yo, observando este color azul y blanco del mundo al amanecer frente al mar y mis zapatos han caído al suelo mientras nos tumbamos sobre el capó. Acabé bailando para ti, delicados movimientos sobre el agua de la orilla, moviendo mi vestido blanco con mis rizos al sol de la mañana, las uñas tan rojas como los labios y una sonrisa medio rota.
Cierro mis parpados coloreados mientras me muerdes los labios. Tu reflejo en mi pupila es como el de un diamante sobre el hielo. Te miro como nunca he mirado a nadie, antes de ti yo sólo era ruinas, antes de ti yo era un desierto vacío en el que se ahogaban los gritos de mi soledad. Porque si tú lo eres todo, yo, antes de ti no era nada.
Camino descalza sobre pétalos de rosas rojas mientras mis pasos son seguidos por esos tigres de bengala blancos y un invierno helador, y atravieso el humo de las fábricas cuando a lo lejos me vislumbras como a un faro tras la bruma y mis destellos salen desde el pecho, hoy visto de encaje blanco, la pureza tras la sangre que tiñó un día mi suelo, cubre mi pelo y mi rostro un velo claro y puedes ver mis ojos como dos túneles negros y puedes perderte en mi final sin preguntar.
Tú tienes el poder de hacerme temblar sobre la cuerda que ata mis muñecas tras tu espalda. Tú eres el único capaz de dejarme sin palabras. Tú me haces cerrar los ojos y sentir mi brillo y destello, ver posible competir con las estrellas en una noche de verano y con las flores por mi pelo. Haciéndome subir por esa escalera de espejos hasta donde no hay más horizonte que un fondo de nubes blancas; el cielo es un lugar en la Tierra contigo.
Veo la luna llena entre las hojas de los inmensos árboles, un bosque por la noche, un lago oscuro con el reflejo de las estrellas en el agua, luciérnagas encerradas en botes de cristal cuelgan de las ramas... Sin ropa o maquillaje, sin mascaras ni velos, sin cortinas o apariencias me sumerjo y me baño en las constelaciones que nos cubren desde el cielo y no dudo ni un momento en dejarme hundir y ahogar si no te veo aquí conmigo y desde allí arriba verás cómo me pierdo, cómo me desvanezco en este fondo negro.
Después de un infinito viaje, este largo caminar, este largo recorrido... aquí estamos tú y yo, observando este color azul y blanco del mundo al amanecer frente al mar y mis zapatos han caído al suelo mientras nos tumbamos sobre el capó. Acabé bailando para ti, delicados movimientos sobre el agua de la orilla, moviendo mi vestido blanco con mis rizos al sol de la mañana, las uñas tan rojas como los labios y una sonrisa medio rota.
Cierro mis parpados coloreados mientras me muerdes los labios. Tu reflejo en mi pupila es como el de un diamante sobre el hielo. Te miro como nunca he mirado a nadie, antes de ti yo sólo era ruinas, antes de ti yo era un desierto vacío en el que se ahogaban los gritos de mi soledad. Porque si tú lo eres todo, yo, antes de ti no era nada.
Camino descalza sobre pétalos de rosas rojas mientras mis pasos son seguidos por esos tigres de bengala blancos y un invierno helador, y atravieso el humo de las fábricas cuando a lo lejos me vislumbras como a un faro tras la bruma y mis destellos salen desde el pecho, hoy visto de encaje blanco, la pureza tras la sangre que tiñó un día mi suelo, cubre mi pelo y mi rostro un velo claro y puedes ver mis ojos como dos túneles negros y puedes perderte en mi final sin preguntar.
Tú tienes el poder de hacerme temblar sobre la cuerda que ata mis muñecas tras tu espalda. Tú eres el único capaz de dejarme sin palabras. Tú me haces cerrar los ojos y sentir mi brillo y destello, ver posible competir con las estrellas en una noche de verano y con las flores por mi pelo. Haciéndome subir por esa escalera de espejos hasta donde no hay más horizonte que un fondo de nubes blancas; el cielo es un lugar en la Tierra contigo.
Veo la luna llena entre las hojas de los inmensos árboles, un bosque por la noche, un lago oscuro con el reflejo de las estrellas en el agua, luciérnagas encerradas en botes de cristal cuelgan de las ramas... Sin ropa o maquillaje, sin mascaras ni velos, sin cortinas o apariencias me sumerjo y me baño en las constelaciones que nos cubren desde el cielo y no dudo ni un momento en dejarme hundir y ahogar si no te veo aquí conmigo y desde allí arriba verás cómo me pierdo, cómo me desvanezco en este fondo negro.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Ondas en el agua
Camino sobre barro y aún golpean en mi piel algunas gotas de lluvia, no he esquivado la tormenta, esta vez no. Cuando una lluvia intensa ha empañado el cielo de Madrid y hoy te he visto más gris que en blanco y negro. Me he clavado las espinas, he mirado el sol caer sobre su propio reflejo en este agua gélida, un lago que se hiela y ya sabrás de qué estoy hablando, por si aun no lo conoces me he escapado y no me volverás a ver en algún tiempo; quizá me encuentres, o eso espero, en el fondo de esa tumba, de ese oscuro precipicio que te atrapa al mirar dentro; veas el mar, la bruma, el oleaje arrastrando la espuma al golpear con las rocas, cien millones de gotas caen sobre el mismo agua y sólo tú verás sus ondas. Cómo me pierdo bosque adentro, cómo rechazo hacer los mismo equilibrios sobre el mismo horizonte y bajo un sol que me deslumbre y haga de mi piel arena.
Este ángel pálido vino a rescatarme, a acariciarme las manos, suturar mis heridas, darme aliento cuando el camino se hace largo, cuando la senda hacia la oscuridad aceche, cuando olvide hasta mi nombre y desconozca a esos viejos conocidos. Sé que él estará conmigo cuando dude y cuando arriesgue, cuando gane, cuando lo haya perdido todo... cuando mis manos sólo sean capaces de sostener el aire.
Cuando el mármol que hace que quiebre la gota sea cartón que se deshace con la lluvia.
Cuando la curva sea pico, cuando la seda desgarre.
Cuando la esperanza se desvanezca como el brillo en la pupila.
La sangre fluya por venas artificiales, cuando puedas acariciar mi sangre, sentir el frío calor de un suspiro, cuando no queden palabras ni silencios...
Cuando me encuentren al final de mi camino.
Este ángel pálido vino a rescatarme, a acariciarme las manos, suturar mis heridas, darme aliento cuando el camino se hace largo, cuando la senda hacia la oscuridad aceche, cuando olvide hasta mi nombre y desconozca a esos viejos conocidos. Sé que él estará conmigo cuando dude y cuando arriesgue, cuando gane, cuando lo haya perdido todo... cuando mis manos sólo sean capaces de sostener el aire.
Cuando el mármol que hace que quiebre la gota sea cartón que se deshace con la lluvia.
Cuando la curva sea pico, cuando la seda desgarre.
Cuando la esperanza se desvanezca como el brillo en la pupila.
La sangre fluya por venas artificiales, cuando puedas acariciar mi sangre, sentir el frío calor de un suspiro, cuando no queden palabras ni silencios...
Cuando me encuentren al final de mi camino.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Porque yo te quiero
Él detiene el tiempo, silencia el mundo y hace del cielo un lugar pequeño al que asomarse en su mirada.
Él desestructura mi armadura, mi blindaje, y me hace débil; me deshace con la tristeza de sus ojos si me mira antes de irse, antes de despedirnos y sin saberlo me derrumbo en más de cien hojas de otoño. Él me hace fuerte e invencible si suyo es el brazo que rodea mi cuerpo, del cual depende mi estructura y con él nada me asusta ni me araña, nada me hiere o me derrite la mirada.
La arquitectura del cielo y los astros; una verdad es que sin ti el mundo está vacío, que el vacío que impera de mis labios para adentro es inmenso y entre toda mi elocuencia me he quedado sin palabras que completen lo que pienso antes de romperme como el folio, antes de caer como la ceniza por el pecho, antes de secar mis ojos rotos y pronunciar la última palabra, esa, que nunca olvido pero que ahora no recuerdo.
Ahora que soy débil me doy cuenta de lo fuerte que me haces cuando estas conmigo, que me haces ser un gigante entre las nubes cuando en realidad soy tan pequeña que me asustan las alturas de los sueños.
Nunca escribí aquí algo tan directo a un amor, porque todos aquellos que no han sido tú han sido pasajeros, ni amores ni odios. Pasajeros de un tren que nunca llevó su nombre. Porque tú no eres de esos, porque tú no serás de esos, porque tú eres diferente, porque yo a ti si te quiero.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Soliloquio
El fino hilo que sostiene mi peso se rompe, tira con violencia de mis pupilas cerrando por completo las dos únicas ventanas de mi cuerpo, rompiendo los cristales de este templo en ruinas, tanto... que siento cómo me corto por dentro con esta oscuridad y silencio que ha dejado, este vacío trágico entre mil almas saltando a mi alrededor, cadáveres amantes de los latidos rápidos, presas las drogas, enamorados de los colores de las botellas y sus licores... de los ruidos y los destellos que nos ciegan...
Yo te vi antes de mirarte y me perdí en tu halo de pureza, en ese brillo acogedor entre tanta malicia y amargura y entre cientos de cuerpos sin vida que se mueven y traicionan estaba él, como una gota de tinta en el agua, como cuando levanto la mirada y entre tantos edificios consigo ver el cielo, un pequeño trozo del cielo, una pequeña parte de algo tan inmenso...
Me di a elegir y lo último que quise sentir fue el dolor, lejos de la somnolencia de los fármacos y el vértigo de terrazas y áticos; un dolor que acaricie el corazón, que derrame el corazón por el suelo o que vacíe de presión esta cárcel de huesos y piel.
Porque en este estado depresivo, escribir es tan constructivo como dañino es pensar en la inutilidad de esta existencia, la angustia vital, la decepción absoluta mirando en sus ojos... mirando en mis ojos, y sin ver resquicios de ilusión o felicidad, sólo veo tormenta y oscuridad. Sólo veo dolor y daño gratuito e inútil, sintiéndome día a día más frágil, más vulnerable a lo tóxico de un beso, al veneno de las manos que se clavan en tu espalda cuando uno de esos muertos te abraza y te hace sentir como si le importaras.
A veces me siento tan incapaz de caer como incapaz de continuar.
Yo te vi antes de mirarte y me perdí en tu halo de pureza, en ese brillo acogedor entre tanta malicia y amargura y entre cientos de cuerpos sin vida que se mueven y traicionan estaba él, como una gota de tinta en el agua, como cuando levanto la mirada y entre tantos edificios consigo ver el cielo, un pequeño trozo del cielo, una pequeña parte de algo tan inmenso...
Me di a elegir y lo último que quise sentir fue el dolor, lejos de la somnolencia de los fármacos y el vértigo de terrazas y áticos; un dolor que acaricie el corazón, que derrame el corazón por el suelo o que vacíe de presión esta cárcel de huesos y piel.
Porque en este estado depresivo, escribir es tan constructivo como dañino es pensar en la inutilidad de esta existencia, la angustia vital, la decepción absoluta mirando en sus ojos... mirando en mis ojos, y sin ver resquicios de ilusión o felicidad, sólo veo tormenta y oscuridad. Sólo veo dolor y daño gratuito e inútil, sintiéndome día a día más frágil, más vulnerable a lo tóxico de un beso, al veneno de las manos que se clavan en tu espalda cuando uno de esos muertos te abraza y te hace sentir como si le importaras.
A veces me siento tan incapaz de caer como incapaz de continuar.
lunes, 18 de agosto de 2014
Ojos de tormenta
Fumando sentada en la ventana de una buhardilla en París. Es invierno o hace frío, tampoco importa demasiado pero sé que corre aire mientras lanzo los pedazos de tus cartas ardiendo desde aquí, y ya sólo eres más humo negro en este aire blanco y asumes que yo sigo impregnando las cortinas de otros con un aroma a vainilla que enamora.
Bañeras de vino y rosas. Dulzor como el de tu sangre en la cabeza de esos golpes de los que me hablabas que te hacían sentir vivo - si me duele es que aún siento - y si sientes puedes quererme, o al menos fingirlo lo suficientemente bien mientras yo mezclo pastillas para soñar en todas las copas o mientras miro las botellas de colores rodar por el suelo de la habitación.
Puedo ver los destellos de las luces de neón reflejados en tu pupila. Puedes ver la sangre seca en las grietas de mis labios cuando miras mi sonrisa.
Un corazón hecho de hueso, huesos hechos de marfil y una piel de cera blanca para unos labios de rojo sangre, de sangre que quema en las venas como el fuego.
Bebiendo sentada en el borde de una azotea en Madrid. Es verano o el viento quema, no sé, tampoco importa demasiado mientras dejo caer de mi mano pétalos de rosas arrancados. Mis pulseras con sus tallos; mis pulseras son de espinas y tu agarras mis muñecas con tanta fuerza que no se distingue tu sangre de la mía.
Bañeras de vodka blanco y mariposas muertas flotando. Libros incendiados. Bukowski hablando de amor. La ceniza movida por el viento. Pasos descalzos sobre el hielo. Yo... todo el desorden y la ruina existente, todo el dolor y el odio en un tarro de cristal a rebosar pero aún vacío.
Todas las esperanzas se hunden en el fondo de una fuente.
Bañeras de vodka blanco y mariposas muertas flotando. Libros incendiados. Bukowski hablando de amor. La ceniza movida por el viento. Pasos descalzos sobre el hielo. Yo... todo el desorden y la ruina existente, todo el dolor y el odio en un tarro de cristal a rebosar pero aún vacío.
Todas las esperanzas se hunden en el fondo de una fuente.
martes, 12 de agosto de 2014
Tinta blanca
Desearía ser pálida, blanca como un lienzo, dejar que me dibujes y colorees, que pintes en mí tu universo, dejar que tus dedos fluyan con pintura por mi cuerpo, desdibujar está sonrisa volteada que hace meses se apoderó de mi rostro, que desdibujes el dolor y la amargura, que redondees mis filos, mis salientes, mis picos, hacerme línea curva e infinita en una trayectoria única, que seas artista de esta obra en ruinas que es mi cuerpo, que estoy agrietada por fuera y derrumbada por dentro.
Pero él no lo comprende, sólo lee y lo intenta, pero otro que no es él sé que lo hace, sé que lo haces, que has sentido el frío en los paisajes, que has tocado las paredes tras la lluvia, que has escalado hasta azoteas mientras nieva... que sostienes el corazón en una cuerda frágil, un hilo blanco que baila con tus manos.
Me has mirado y yo te visto; tú me has visto y te miraba mientras tanto, porque nada es lo mismo cuando somos tan distintos y entre cien rostros amargos he encontrado tu sonrisa, y esa dulce mirada que brilla incluso bajo el agua de unos ojos que sin duda no soportan la distancia...
Desearía ser soporte de tu arte pero a veces creo que sólo soy palabras en el aire.
Pero él no lo comprende, sólo lee y lo intenta, pero otro que no es él sé que lo hace, sé que lo haces, que has sentido el frío en los paisajes, que has tocado las paredes tras la lluvia, que has escalado hasta azoteas mientras nieva... que sostienes el corazón en una cuerda frágil, un hilo blanco que baila con tus manos.
Me has mirado y yo te visto; tú me has visto y te miraba mientras tanto, porque nada es lo mismo cuando somos tan distintos y entre cien rostros amargos he encontrado tu sonrisa, y esa dulce mirada que brilla incluso bajo el agua de unos ojos que sin duda no soportan la distancia...
Desearía ser soporte de tu arte pero a veces creo que sólo soy palabras en el aire.
sábado, 9 de agosto de 2014
Bosque de ladrillos
Desde aquí veo Madrid, está dormida o soñando y ella como yo tira las llaves y se deja caer en la habitación con el gesto de tristeza usual, una caricia en mi antebrazo y parecías capaz de mover la sangre por mi cuerpo sólo con tus dedos. Nunca miraste unos ojos tan oscuros, unas pupilas en ruinas que no abren sus caminos y unos labios destruidos a base de gritos.
Un escalofrío, un temblor, una sensación de ahogo sin oxígeno a la vista por un químico capaz de concentrar mis recuerdos en una pastilla y botellas vacías quedan rotas en el suelo, sangre en la camisa, sangre en mi sonrisa y sangre en la cornisa de este octavo sin vistas nítidas; corre desde mi muñeca, y caminando por el alfeizar cae gota a gota. No veo el final de la calle pero si el final de la ciudad, cuelgan mis piernas y no dejo de lanzar papeles en llamas desde esta ventana.
Miro hacia atrás, cojo impulso; esto es un ciclo antes de acabar conmigo misma. Me dejo llevar. Me dejo atraer por ti y ese humo denso que baila con nosotros, por el ruido y el color, la luz tenue y el destello.
Nadie puede más que tú, atravesar mi cuerpo con una flecha, y hacerme acariciar mi muñeca con el filo de esas tijeras negras; sonrío. No necesito caer ni desangrar mi cuerpo. No necesito drogar mi mente o intoxicar mi boca.
Si tú poco a poco me vas matando y aunque preferiría morir en tus manos que saltar al vacío - pero no será así.
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